MONA... SÉ QUE NO TENGO MUCHO QUE DECIR O HACER PARA ALIVIAR TU DOLOR... LO ÚNICO QUE PUEDO DECIRTE ES QUE TE QUIERO MUCHO Y QUE ERES UNA GRAN AMIGA PARA MÍ... Y QUE NO SÉ CÓMO, NI CUÁNDO... PERO EL DOLOR QUE HOY SIENTES TARDE O TEMPRANO SE CALMARÁ PARA QUE PUEDAS VIVIR CON ÉL... TQM
Cuando alguien muere…también morimos.
Se nos va un poco de nuestra propia vida,
y queda en el recuerdo la sonrisa
de quien solo se adelantó unos pasos
en la rendición de cuentas al creador.
Cuando alguien muere,
queda ese silencio sepulcral,
esa falta de voz para atrevernos a decir:
Te aprecié… te amé!
Cuando alguien muere,
muere también Dios,
porque en su célula infinita
se pierde un gramo de arena del cosmos.
Cuando alguien muere,
queda el universo personal muy triste,
la amistad marchita, el lirio de ternura hiriente,
perdido en el oleaje de la nada.
Cuando un amigo, un padre, una madre,
un hermano o un hijo muere,
se muere por un instante el canto del viento
y la piedra muestra su rostro duro, adusto,
y el árbol cruje en una danza de dolor.
Cuando alguien muere ya no hay abrazos,
rosas, risas y recuerdos que valgan,
pues el que se fue ya no verá más la tarde,
el frío amanecer, el café humeante, el beso
andante y el cerrojo abierto.
Cuando alguien se muere
nosotros también morimos un poquito.
Autor: José Luis Castillejos Ambrocio
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No te mueras con tus muertos, recuerda que donde ardió el fuego del amor y la vida, debajo de las cenizas muertas, quedan las brasas esperando el soplo para hacerse las llamas.
Si dices que sin tus muertos no podrás seguir viviendo, no digas que porque los amabas tanto, sino por cuanto los necesitabas, (y no es lo mismo amar que necesitar).
Si lo aceptas así tal vez descubras para tu crecimiento que tu vida consiste en ser tu vida... ¡Y no la de los otros!
No frenes tus lágrimas cuando llegan, ni fuerces el llanto cuando se aleja, no dejes de llorar porque alguien lo reprueba, ni te obligues a llorar porque sino: “¿Qué dirán los otros?”
Respeta tu dolor, y tu manera de expresarlo.
No te mueras con tus muertos; ¡déjalos partir, como parten las golondrinas en otoño, para anidar en otros climas y volver más numerosas y crecidas, en otra primavera!
Es común que las personas guarden buena cantidad de culpas para reprocharse ante sus muertos. No lo hagas.
Tus muertos no ganan nada, con tus insomnios de remordimientos.
Ámalos ahora; recúerdalos con amor, y, quizás, si ganen algo….
Como otro nacimiento….
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