Soy de las personas “afortunadas” de haber nacido y vivir en la capital de México, el Distrito Federal, y digo “afortunada” porque a esta altura de mi vida ya no sé que tan afortunada sea.
Es cierto, al ser la capital, es el centro político y económico de mi país y es tal vez por este motivo que alberga aproximadamente a 9 millones de habitantes y sí, es muy cierto, tenemos una gran diversidad de cosas por hacer: una gran cantidad de cines, teatros, museos, centros arqueológicos, plazas comerciales, parques de diversiones, pistas de patinaje (incluyendo la del zócalo que es gratis), en verano hasta playas gratis tenemos regadas por todas las delegaciones (lo cual no me enorgullece), corporativos de grandes empresas , los mejores espectáculos y conciertos llegan aquí.
Pero de que sirve todo esto si…
Son las 7:30 am y subo a mi carro para dirigirme a mi trabajo, decido tomar otra ruta porque en la de costumbre han decidido rallar el pavimento para colocar uno nuevo (si hacía falta pero no cuando es la ruta alterna a los cierres que han hecho), doy vuelta en la lateral de Río Churubusco (avenida cerrada por completo por colocación de concreto y construcción de puentes) y me encuentro con que está llena de coches parados… un taxi da vuelta en una calle y decido seguirlo y por suerte salió al eje a donde yo iba, el cual es otra de las rutas alternas por las diversas construcciones y que a determinada hora su sentido cambia de dirección.
Segundos después subo puente y sí… nos detenemos, un perfecto estacionamiento y así es como empiezo el día… a vuelta de rueda, cuidándome de microbuses salvajes y liberándome de camiones y trailers lentos.
Decido buscar una salida… logro regresas a mi ruta habitual… oh no!!!! avanzo y llegó a donde están arreglando por lo que vuelvo a desviarme para regresar al eje por donde iba… que suerte a esa altura se avanza un poco más y ya son sólo unas cuantas cuadras para dar vuelta en una calle menos transitada y logro calmarme, manejar tranquila… dar vuelta y más adelante encontrarme con… sí!!!! carros detenidos otra vez!!! esta vez por varios semáforos descompuestos, empiezo a sentir dolor en mi cuello, inhalo y exhalo, cambio las noticias por música… y sí, me entra la desesperación y ganas de estallar en llanto… coraje al ver las lonas que el Gobierno ha decidido poner donde alcanzo a leer “Conciencia vial en movimiento…”, cuando es él quien ha creado el caos vial, quien ha sitiado a la capital con sus múltiples obras por todas partes.
9:40 y llego a la oficina… dos horas manejando y luchando con el tráfico de una ciudad en donde el pensamiento de la mayoría de las personas es “primero yo, luego yo y al último yo”, una ciudad en donde por más que quieras llega un momento que te vuelves un ejemplo de esa forma de pensar y actuar… una ciudad en donde para ir al teatro, cine, museo o a cualquiera de nuestras atracciones nos tenemos que tomar por lo menos una hora para trasladarnos y disfrutar del tráfico en la ciudad…
Amo al DF, pero… ¿qué nivel de vida es éste?
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